Un forastero llega sin aviso a un pueblo vaquero del Viejo Oeste. En el pasado un actor aspirante, el forastero se hace pasar por un héroe de leyenda, salvador que vendrá a reparar los males de la gente común y que, sin quererlo, descubrirá la enorme conspiración que los oprime, si es que no cae balaceado en el intento. Ah, y también todos los personajes son animales.
Después de ver “Rango”, mi opinión es, y para nada lo digo como un cumplido, que he visto dos películas diferentes.
En la primera veo un trabajo de diseño de personajes y animación realmente impresionante, con un despliegue técnico inmejorable. Cada uno muy particular, memorable, con un diseño claro de movimiento y de personalidad. Los animales condenados de Dirt tienen expresión y vida propia. Parecen desilusionados, frustrados, temerosos, orgullosos. Sus texturas están clavadas, sus voces pertinentes. Es más, están tan bien hechos que se nos olvida el dispositivo, el aspecto técnico, el mayor complemento que pueden darle a cualquiera que se dedica a hacer animación en cualquier soporte. Si acaso el personaje menos memorable es el protagonista, cuyo diseño no funciona tan bien como todos los demás. Ni de lejos.
Dirigida por Gore Verbinski, este es el intento de Industrial Light & Magic y Nickelodeon por competir en el millonario mercado de las grandes megaproducciones de CGI para todo público acaparado ideológicamente por Pixar y sus imitadoras. Si nos quedamos sólo con sus personajes, “Rango” puede ser de las apuestas más originales e interesantes que hemos visto de las grandes producciones americanas en los últimos años. Todo el trabajo de diseño que hay invertido aquí debería tener grandes posibilidades de ser una gran película, ¿cierto?
Sin embargo, todo gran personaje necesita de una gran historia detrás, y en este caso, la película se queda atorada en medio de todo lo que pretende ser, sin éxito.
Primero un deseo tan fuerte de competir en ese mercado que deriva en una estructura convencional, predecible y aburrida, sin dirección ni coherencia y francamente inverosímil, carente de la imaginación tan viva en su diseño. La película avanza todo el tiempo rompiendo sus propias reglas, como el tamaño real de las cosas (el baño público es una botella, pero todos tiene pistolas funcionales miniatura) o el hecho de que hay animales que sí se comportan como animales (como el halcón o las mini avestruces) y no pueden hablar como todos los demás. ¿Por qué? ¿Por qué persecuciones y explosiones sin justificación? ¿Por qué Rango era Jack Sparrow? Y la pregunta más flagrante de todas, ¿por qué todos son animales?
Segundo, un intento de hacer cine para supuestos cinéfilos, en donde se introducen por la fuerza referencias a cine clásico del Viejo Oeste (¡y otros géneros sin nada que ver!). Las gastadas referencias se quedan en la imitación, sin duda buscando que los críticos pretenciosos hablen sobre ellas, las vistan de homenaje, de guiño a gente más “educada”, para esconder el hecho de que lo único diferente que tienen es que están interpretadas por animales. Y eso ya lo hemos visto antes muchas veces.
No puedo salir de “Rango” sin pensar que esa primera película que vi pudo haber sido realmente especial. ¿Por qué no hacer animales que representen una historia diferente, como animales, y que no se comporten exactamente como humanos? Veo claramente una oportunidad perdida. Tiene mucho muy bueno, pero lamentablemente no se puede escapar completamente de la industria que la ha gestado para asegurarse el éxito comercial, aunque implique renunciar a su originalidad.
Pero bueno, al menos entretiene. Supongo que ese era el punto.






